Mis perros en la web
Nela, uno de los perros de M.Angeles
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Pronto hace un año.
Querida mía, te fuíste y díste dimensiones nuevas al correr de mi tiempo, pusiste un punto y una coma para así diferenciar el antes y el despuès de tu partida.
Ahora me parece que han pasado siglos desde que por ùltima vez mirè a tus ojos, y a veces me parecen segundos y tengo la sensaciòn de ver tu rabo peludo escapar por una esquina.
Cuando un ser querido se va, comienza un terrible anàlisis de nuestro comportamiento y de nuestra vida,y digo terrible porque nadie se salva de tener algo que reprocharse; sobre todo cuando nos comparamos con un espiritu limpio, con una mirada inmaculada.
Què triste mi querida perra no poder entregarte algo de mi, algo del tiempo del que ahora dispongo y que te debo.
En memoria de Nela.
Ella tenía la facultad de curarme el llanto, jamás dejaba de socorrerme con su lengua, hasta dejarme la cara brillante y el ánimo dispuesto para una sonrisa .
Ella era mi ángel de casa; si yo estaba allí ella estaba allí, estaba siempre; me perseguía sin prisa, como si su labor fuera protegerme, siempre atenta a los ruidos que trajera el viento, con las orejas en punta rozando el cielo y los ojillos clavados en mi, era mi ángel..
Me pregunto si fui una buena compañera, si alguna vez estuve a su altura.
Porque Nela era grande, grande por todo lo que contenía dentro de su corazón; hasta en los últimos momentos de su enfermedad no dejó de cuidarme, se levantaba sobre sus frágiles patitas y venía a mi, cojeando, con los ojillos apagados y me ofrecía su carita peluda y esa mirada, esa mirada humilde y leal, esa mirada que me traspasaba el alma y se depositaba íntegra en mi corazón. Porque ahí tengo todas sus miradas, almacenadas uno a una, para siempre..
No niego que aún confío en verla una vez más, me muero por abrazarla, me muero por mirarla a los ojos, me muero porque me mire .No puedo comprender que ella no vuelva, es tan simple como no creerlo, estoy esperándola, siempre la espero, tengo su nombre clavado a la boca.
A veces, la llamo en voz alta, y no me sirve para nada, tan sólo para echarme a llorar mientras imagino verla, peluda y negra, viniendo hasta mi. La veo, la veo en mi mente, casi todo el tiempo, es imposible no hacerlo, pues sus costumbres eran mis costumbres, sus horarios los míos; fueron diez años pegada la una a la otra, diez años compartiendo la vida. Porque han pasado muchas cosas, y personas importantes y no importantes se fueron y llegaron ; mudanzas, separaciones, entierros, fiestas y celebraciones, peleas, llantos, pérdidas, enfermedades, besos, soledad ,soledades ,y ante todo eso, bueno y malo, magnífico y nefasto, mediocre a veces, ante todo eso… ella, yo y ella, ella perra y yo mujer , profundas conocedoras de nuestras miserias, madres e hijas a la vez .
Por esto y por muchas cosas más, yo no puedo olvidarme, y estoy de luto, de un luto profundo , tan sagrado como sagrada fue nuestra relación de amor.
Ella se marchó con su labor bien hecha, se marchó sabiendo que me había querido con todo su ser, con dedicación y voluntad férreas; tan sólo espero que se llevara con ella la certeza de mi amor.
Ahora comprendo muchas cosas difíciles de expresar con palabras, son gotas que se escapan y que pertenecen al universo que compartí con ella y a nadie importan, tan sólo me queda expresar en voz alta el profundo respeto hacía mi perra Nela, por su lucha de supervivencia, por su espíritu vibrante y enloquecido, por su gran capacidad de amar y por su preciosa sonrisa.
Gracias Lili por tu lección de vida.
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